Clase inversa, la experiencia del primer grupo de Harvard

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“Única”, “extraordinaria”, “indescriptible”, “maravillosa”, “enriquecedora” son algunas de las expresiones con las cuales los jóvenes que conformaron la primera misión estudiantil calificaron su experiencia vivida durante su corta estancia en la Universidad de Harvard, afirmando que regresan al país con una nueva visión de la realidad, nuevos conocimientos, una nueva metodología de aprendizaje y una riqueza en la interrelación entre estudiantes y docentes.

Lo que más impresionó, por ejemplo, a Alonso Reynoso Nishida, estudiante de la Escuela Profesional (EP) de Ingeniería de Sistemas, fue que “las personas tienden a buscar una solución a cualquier problema y eliminar de su vocabulario las palabras ‘no puedo hacerlo’. Las clases se desarrollan en amplios espacios y estimulan el pensamiento crítico y el trabajo en equipo”, afirmó tras destacar la metodología de enseñanza de “clase invertida”.

Este nuevo método de aprendizaje, que se viene implementando en Harvard desde hace 5 a 6 años, inicialmente en el área de Física, deja atrás la figura típica del profesor que dicta una clase para dar paso a un panorama mucho más participativo, en donde aprenden tanto los alumnos como el profesor. Los estudiantes llegan al salón con todo el conocimiento disponible en libros e Internet sobre un determinado tema y el tiempo es empleado para que emitan su propia opinión y asuman una posición crítica.

Gianella Chistell Chávez Pérez, de la EP de Administración, consideró que ha conocido un mundo diferente tanto en infraestructura como en la interrelación gracias a estudiantes y profesores, así como por el tipo de formulación de proyectos. Su grupo diseñó un proyecto tomando como tema el Objetivo N.º 1 de Desarrollo Sostenible: Fin de la Pobreza, el cual fue expuesto el último día de la estancia en Harvard.

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